*Estado machista*¿Lo sabrá Rubí Salazar?
En el estado de México, la feminización de algunas ocupaciones y ramas de la actividad no se ha traducido en mejores condiciones laborales para las mujeres; continúa prevaleciendo para ellas la discriminación salarial, la desigualdad de ocupación, ascenso y capacitación; no se ha cerrado la brecha de la remuneración laboral entre mujeres y hombres, siendo el primer lugar a escala nacional en este rubro.
La población ocupada en el estado de México, según datos de la Encuesta Nacional de Ocup-ación y Empleo (ENOE) durante el primer trimestre del 2008, asciende a cinco millones 777 mil 299 personas, de las cuales tres millones 625 son hombres y dos millones 151 mil 543 son mujeres (37.2 por ciento).
De cada 100 mujeres ocupadas, 24 son comerciantes o dependientas, 19 están en la industria, 15 en servicios, 10 en educación, seis en servicios de salud y asistencia social, cuatro en actividades del gobierno y organismos internacionales, cuatro se dedican al ambulantaje y 11 en otros sectores y el resto no tiene un sector específico.
No obstante, las mujeres siguen concentrándose en un reducido número de ocupaciones y dentro de éstas, en los niveles de menor jerarquía respecto a los hombres, pese a tener una mejor preparación académica.
De cada 100 mujeres, cuatro son profesionales, mientras que sólo 3.5 hombres lo son; sin embargo, los puestos directivos y de funcionarios son ocupados por 1.7 mujeres y 2.4 hombres de cada 100, y hay una mujer por cada 2.1 hombres en puestos como inspectores y supervisores, es decir, que más del doble de hombres respecto a las mujeres ocupan puestos de alta jerarquía, mientras que las mujeres profesionales rebasan en casi un cuarto a los hombres que también lo son. Respecto a los ingresos, el 29.1 por ciento gana entre cero y tres salarios mínimos, el 31.7 entre tres y cinco, el 28.9 entre cinco y 10 y el 10.3 obtiene más de 10 salarios mínimo; en tanto que el 40.9 por ciento de hombres ocupados gana entre cinco y 10 salarios mínimos -12 por ciento más-, 23.1 más de 10 -12.8 por ciento más- y sólo 5.9 por ciento entre dos y tres salarios mínimos.
La misma situación de desigualdad salarial prevalece para los puestos altos. De las funcionarias y directivas, sólo el 1.7 por ciento de mujeres ocupadas alcanzó esta posición, de las cuales 25.6 perciben entre cinco y 10 salarios mínimos y sólo 21 más de 10; en contraparte, el 25.5 y 42 por ciento de los hombres ocupados en este nivel perciben los salarios mencionados, situación que denota una clara desigualdad en las percepciones económicas, de acuerdo a lo que dicta nuestra constitución en el artículo 123, "... a trabajo igual, salario igual…".
La desigualdad laboral según el género, en nuestra entidad, continúa prevaleciendo de manera muy marcada.
Las mujeres siguen percibiendo ingresos muy bajos -en casi todas las ramas de la actividad- respecto a los hombres, así como posiciones laborales inferiores, pese a su preparación académica y capacitación profesional.
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